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La vulnerabilidad no está en nosotros

por Marita Iglesias

Imagen alegórica: la sombra de una cruz sobre un campo

No, la vulnerabilidad está en lo que nos rodea y el conocido como "Informe Ryan" lo confirma una vez más. Este informe se refiere al maltrato que durante décadas, y de forma sistemática, se ejerció contra niños y niñas por parte de personas que, al amparo de las instituciones católicas irlandesas, ejercieron su poder de forma despiadada. Es una noticia de impacto, bien es verdad; de impacto por agredir a quien se agrede, por ser los agresores quienes son y por estar amparados por quien los ampara. Sin embargo, para las personas que tenemos muy presentes este tipo de violaciones por motivos de estudio, por ser víctimas de ellas o por pertenecer a ese “colectivo vulnerable” del que se habla, esta noticia nos es muy conocida y convive con el día a día. No por ello resulta menos sobrecogedora, pero sí que provoca un pensamiento de "otra más", una nueva realidad al descubierto de la que presiento que nosotros también formamos parte.

Al leer a vuela pluma este complejo informe, que abarca más de 1000 testimonios en un período de 80 años, no se puede dejar de pensar que en esos 1000 (y en los 34.000 niños y niñas no encuestados y sí maltratados en su mayoría) están personas con diversidad funcional. Efectivamente, ya en su resumen ejecutivo se dice:

"Los niños con discapacidad (diversidad funcional) intelectual, física y sensorial y los niños que no tenían contacto con la familia eran especialmente vulnerables en contextos institucionales. Se describían como impotentes contra los adultos que abusaron de ellos, especialmente cuando esos adultos se encontraban en posiciones de autoridad y confianza. Aquellos con movilidad reducida y déficit de comunicación hicieron imposible que informaran a otros de su abuso o que pudieran ofrecer resistencia. Los niños que no podían oír, ver, hablar, moverse o expresarse de manera adecuada se encontraban en total desventaja en entornos que no reconocían o facilitaban su derecho a ser oídos."

El 6% de los testigos que aceptaron ser entrevistados por la Comisión para la Investigación del Abuso Infantil (cuyo informe es conocido por el Informe Ryan) con la intención de dar luz a esa situación y llevar sus casos ante la justicia eran testigos con diversidad funcional, principalmente sensorial e intelectual, es decir, aquellos seres que más devaluados están por la sociedad y que más difícil tienen la posibilidad de comunicar, informar, gritar el maltrato sufrido.

El Informe Ryan dedica el capítulo 13 del Volumen III a las Escuelas de Necesidades Especiales y Servicios Residenciales (Special needs schools and residencial services). Páginas dedicadas a revivir el horror del desamparo y el ejercicio de poder más despiadado contra niños y niñas abandonados en instituciones creadas (¡oh paradoja...!) para su cuidado y protección. Sin embargo, los nombres de las instituciones que "cuidan" seres necesitados de cuidados especiales no aparecen en este informe…

Pero, además, leyendo otros capítulos donde se hace referencia a "niños con necesidades especiales" uno se da cuenta de que no todos los testimonios se reducen al capítulo 13, Volumen III sino que hay testimonios de niños y niñas en 18 hospitales que no se nombran y en instituciones y orfanatos para sordos que sí se dan nombres como los regentados por The Daughters of the Cross of Liege, los Christian Brothers y las Dominican Sisters, pero estos testimonios se entremezclan y difuminan con el resto como evitando evidenciar la miseria humana ejercitándose sobre los más pobres del lugar. Pasamos de ser objeto de limosna a estropajo de las cocinas del infierno (oh paradoja! del infierno de los que predican el cielo…).

Tampoco, parece ser, se tuvieron en cuenta testimonios de otros niños y niñas (ahora hombres y mujeres) con diversidad funcional por no haber existido una buena gestión en la recogida de datos. Esto es lo que nos dice Margaret Kennedy de Macsas (Ministry and Clergy Sexual Abuse Survivors, www.macsas.org.uk)

"¿Qué ha encontrado el Informe Ryan? Es difícil resumir un informe tan largo y complejo. Sin embargo, está claro que muchos, muchos niños con discapacidad fueron abusados sexual, física y emocionalmente. En el capítulo 13 se señala que una mayoría de los testigos con discapacidad tenían entre 20 y 30 años lo que sugiere que el abuso era relativamente reciente, no 'histórico'".
Muchos pasaron la mayor parte de su infancia en instituciones. Cuarenta y uno de los 58 testigos informaron de que sufrieron abuso durante un período de 35 años antes de 1970, 17 lo fueron entre 1970 y 1990. Hubo 20 testigos de la escuela de niños sordos y 21 de las escuelas de niñas sordas que se recogen en tres páginas en el informe. Dos páginas y media describen la institución, con 20 líneas asignadas a los abusos que allí se dieron. Otro capítulo se refiere a otra escuela de sordos examinada exclusivamente por informes escritos, aunque se suministraron 20 declaraciones por escrito. A pesar de las 20 declaraciones escritas, sólo se le dedican cuatro páginas a esta escuela con una página ocupada por dos fotografías de la institución, mientras que sólo una página cubre el abuso sufrido.
No hay ninguna referencia a las 150 personas sordas que se presentaron a la Comisión antes de la fecha límite, pero muchas más no fueron conscientes del proceso y perdieron los plazos límite. Tampoco hay ninguna referencia a las 135 víctimas con discapacidad intelectual de los Hermanos de la Caridad de Galway. Así que es evidente que el Informe Ryan está hablando sólo de la "punta del iceberg".

http://www.macsas.org.uk/PDFs/News/MACSAS_news_summer09.pdf

Desde AIES y volcados en nuestro empeño por visibilizar el maltrato y violencia ejercidos contra hombres y mujeres con diversidad funcional, invitamos a bucear en este importante documento y siempre teniendo en mente la siguiente pregunta ¿qué condiciones se dan en Irlanda que no se den en otros países para que hayan acontecido hechos como los descritos en el Informe Ryan?

Comisión para la Investigación del Abuso Infantil, http://www.childabusecommission.com/rpt/